El día en el que dieron "caramelos con droga"

Sí, has leído bien. Y no hablo de mis épocas de juventud, sino de este mismo mes, hace un par de semanas. No sabía si escribir un post sobre el tema, pero después de comentarlo con varixs amigxs he decidido hacerlo, entre otras cosas, porque si me ha pasado a mí podría perfectamente sucederte a ti también. 

Quiero dejar claro que yo no busqué colocarme en ningún momento y que, dejando de lado las risas instantáneas que provoqué entre mis amigxs y familiares cuando expliqué lo que me había pasado, no deja de ser algo grave que podría haber acabado mal.


Empecemos por el principio... Hace apenas dos meses, y aprovechando el traslado del taller y el almacén, hicimos una limpieza muy profunda en casa. Dejé vacíos unos cajoncitos que tenemos en el comedor y en uno de ellos había estado guardando las piruletas y caramelos que últimamente adjuntan en la mayoría de pedidos online que hago, principalmente a proveedores y tiendas de alimentación vegana, ya que sino los descartamos en otro cajón. Este mes había sido una locura: casi cada día recibíamos paquetes, y en uno de ellos (juraría que era un libro que pedí a través de una conocidísima plataforma de compras online) llegó un caramelo algo extraño.

Recuerdo perfectamente sacarlo de una caja muy pequeñita (descartamos pedidos de comida o a proveedores) y pensar (yo, que soy MUY maniática) "Uy, tiene toda la pinta de que han comprado una bolsa grande de caramelos y los han envasado uno a uno, igual en condiciones no muy higiénicas". Lo guardé (o lo guardaron) y me olvidé de él... hasta hace dos semanas.

Era un sábado por la tarde y, mientras buscaba unas tijeras, vi una piruleta y "el caramelo" en el cajón que antes os comentaba. Como estaba de papeleo con Sergi, le pregunté: "¿Piruleta o caramelo?" "Piruleta" respondió. Me faltó tiempo para darle su caramelo y morder el mio, de un color azul intenso y rebosado de venenoso y blanco azúcar.  Sí, os he dicho que soy muy maniática, pero en momentos de ansia dulce una no es tan escrupulosa como en los de lucidez... 😰

Nada más morderlo, y mientras engullía más de la mitad, un sabor intensísimo a marihuana invadió mi boca. Nunca he fumado porros (increíble pero cierto), pero lógicamente sé cómo huele un porro y la hierba... Mientras iba asociando el olor/sabor que estaba notando con lo que realmente era, le tiré el aliento a Sergi y alucinó. 

Escupí lo poco que quedaba e intenté olvidarme del tema. Me fui a la mesita del té y encendí la hervidora.

Bebe, que lo mejor está por llegar... 

Al cabo de una hora y media, cuando ya me había olvidado del incidente con el caramelo, me pasó algo muy extraño. Como si tuviera un botón de ON / OFF, me entró un hambre horrible y repentina. Fui a por una bolsa de frutos secos y otra de patatas con sal y orégano y me lo empecé a comer todo como si no hubiera un mañana. Tenía una sensación de empane máximo, los ojos me pesaban y la boca me hacía sonreir como si estuviera atontada.

Al cabo de pocos minutos, me empecé a notar extraña, con parte de la cabeza y brazos como dormidos, seguido de una sensación de mareo HORRIBLE. Empecé a actuar de manera extraña y no era capaz de levantarme, llamé a Sergi, que estaba en la cocina, y le dije varias cosas sin sentido.

Me entró un miedo horrible, pensaba que me estaba muriendo, no paraba de pensar que la cabeza me había explotado y mezclaba lo que oía en la tele con paranoias que, al abrir los ojos, no sabía si las había soñado  o no. Por suerte, Sergi es un experto en la materia y vio claramente lo que me estaba pasando 😂. Se sentó a mi lado e intentó tranquilizarme hasta que pasara todo.

Si lo hubiera sabido me lo hubiera tomado de otra manera... 😅

Al cabo de un par de horas, decidí buscar información sobre el caramelo, que visto ahora con perspectiva, sí que tenía unos dibujitos sospechosamente psicodélicos:

¿Sabéis qué es lo más curioso? Que hay un grupo llamado Sweet Talk que además tocaron en el BBK de Bilbao este año...

Luego encontré una noticia de una asociación canábica que cerraron hace poco en Barcelona y que tenía unos caramelos IDÉNTICOS al que me comí. En la noticia comentaban que valían 10€ cada uno y llevaban un extracto súper concentrado de THC, y eran realmente peligrosos ya que el morado subía cuando unx hacía la digestión (1hora y media o 2), haciendo difícil controlar la dosis y, fuera de contexto, podía ser tomado por algún niño si lo veía fuera de la asociación y creía que era un simple caramelo... Justamente lo que me pasó a mí, no tan niña...



Cómo llegó el maldito caramelo a la caja del pedido que realicé es un misterio. ¿Se le cayó a alguien del almacén? No tiene sentido que me quisieran drogar teniendo en cuenta que es algo caro y que no me iban a ver para poderse reír.

Comentándolo con un amigo que es dueño de una asociación canábica, me comentó que estos extractos son muy fuertes y permanecen en el cuerpo incluso meses, por lo que decidí ir al médico y hacerme varias pruebas, más que nada para descartar un derrame cerebral o cualquier otra cosa... No exagero, porque yo creía que me estaba muriendo en esos momentos.

Así que me hice los análisis el lunes y, después de recibir los resultados, puedo confirmar que fui víctima de esa leyenda urbana de la que hablan todas las madres: los caramelos con droga gratuitos.


Sólo me alegro de que todo quedara en un susto, de que el caramelo no acabara en las manos de cualquier niño que hubiera venido a casa, y de que me pasara durante un "sábado de sofá", porque me llega a pillar el blancazo enmedio de la calle o conduciendo y yo no sé qué habría pasado.

No puedo confirmar con total seguridad en qué pedido llegó ese caramelo, y mi primera experiencia con el THC os puedo asegurar que también ha sido la última xD

¡Un abrazo!

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